Seguimos con nuestra línea de mostrar juegos curiosos de ajedrez, esta vez le toca el turno a uno basado en la mitología erótica de griegos y romanos.
Las piezas son representaciones de griegos (piezas blancas) y romanos (piezas negras) en distintas posturas amorosas y con diversos elementos, tal y como se muestra en las imágenes.
Lo curioso resulta saber que pieza corresponde al rol habitual, ya que por la ubicación del tablero (que está mal puesto) se distingue más o menos bien, quién hace el papel de rey, dama, alfil, caballo, etcétera.
Pero va a resultar un tanto complicado llevar a buen puerto una partida completa ya que las piezas nos pueden distraer de nuestra concentración
Alice Chess está inspirado en el relato de Lewis Carrol, Alicia a través del espejo, donde la diseñadora Yasmin Sheti ha creado un ajedrez donde las piezas se vuelven transparentes como por arte de magia cuando tocan el tablero, revelando así su “identidad” y cuando salen del tablero, se tornan opacas.
Cada pieza realizada en vidrio, lleva un Led en su interior recubierto de un material que se vuelve transparente cuando brilla la luz. Al entrar en contacto con el tablero, pasa a formar parte del circuito, lo cual hace que el Led se encienda, pasando a ser transparente.
En un guiño a la obra de Carrol, los caballos sólo se vuelven transparentes si se ponen al revés.
Curioso vídeo tomado en las calles de Toronto, donde dos hombres juegan al ajedrez a pesar del ruido, la gente y abstrayéndose de todo, sólo concentrados en su partida.
Desde hace tiempo, el ser humano ha intentando crear máquinas capaces de jugar al ajedrez por sí mismas. Ya en el siglo XVIII se construye un autómata llamado El Turco, que resultó ser una gran estafa.
Pero no fue hasta principios del siglo XX, cuando el matemático español Leonardo Torres Quevedo construye un autómata que es capaz de jugar finales de Rey y Torre contra Rey. Es llamado El ajedrecista.
En 1956 se escribe el primer programa, parecido al ajedrez, que un ordenador pudo jugar. Y digo parecido, porque se jugaba en un tablero de 6×6 (el habitual es de 8×8) sin alfiles, sin posibilidad de enroque y sin que la primera jugada de un peón puedan moverse dos casillas y capturar al paso.
Pero tan sólo dos años más tarde, Alex Bernstein desarrolla un programa que puede jugar una partida completa de ajedrez. Lo puedes ver en acción en el siguiente vídeo. [4:22 min]
Se ponen los cimientos para que una máquina consiga ganar algún día a un campeón de ajedrez. Y esto sucedió cuando Depp Blue, de la empresa IBM, derrotó a Gary Kasparov en un torneo celebrado en 1996. El resultado fue de 4 a 2 para Kasparov, pero se había logrado lo más importante, conseguir que la máquina ganase al hombre. Esta es la reproducción de la partida: (nota: se ve un poco grande y sobresale un poco, pero creo que merece la pena poder reproducir la partida. Hay que dar al boton << para comenzar desde el principio.) Blancas: Deep Blue - Negras: Kasparov
Al año siguiente, Kasparov perdió esta vez el torneo de revancha por 3′5 a 2′5, siendo la primera vez que una máquina ganaba un match a un humano en un encuentro con un ritmo de juego estándar.
Las razones por las que un ordenador es mucho más potente que el ser humano en el ajedrez son principalmente:
Las máquinas no se cansan, no sufren, no tienen sentimientos. Pueden realizar una buena o mala jugada sin que les afecte lo más mínimo.
Pueden calcular cientos de posiciones por segundo, el ser humano unas pocas por minuto.
Aprenden rápidamente de sus propios errores.
Tienen bases de datos con miles de partidas almacenadas, por lo que si un jugador experimentado juega contra ellas, ya sabrá de antemano su estilo de juego.
Estas son las que a mí se me ocurre a bote pronto, y es seguro que hay alguna más. De hecho hay torneos de ajedrez exclusivos para ordenadores.
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