Ha sido una de las noticias de esta mañana; un grupo empresario americano, encabezado por el millonario Sheldon Adelson , quieren instalar una réplica de “Las Vegas” en Madrid.
Todo normal, de no ser por las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid que afirma: “cambiar todas las normas que haya que cambiar”, y lo que a mi más me asusta son las peticiones que han hecho desde Las Vegas Sands, a saber:
- “Flexibilizar” los convenios laborales y la ley de extranjería para dar un trato de preferencia a sus trabajadores.
- Posibilidad de tener dos años de exención en el pago de las cuotas a la Seguridad Social y de todos los impuestos regionales y estatales.
- Que el estado les garantice un préstamo de 25 millones de euros. (¿Pero aquí quién pone la pasta, ellos o nosotros?)
- Infraestructuras, accesos y transportes públicos garantizados.
- Ceder el suelo de la zona, expropiando viviendas y reubicando las viviendas protegidas.
- Cambiar la ley antibloqueo de capitales.
- Permitir fumar en el interior de los casinos.
No dudo que crear algo así sería un gran impulso para la capital, aparte de crear puestos de trabajo se atraería a gran cantidad de turistas pero ¿A qué precio?
Muchas multinacionales han conseguido beneficios sociales por parte de los distintos gobiernos y luego, cuando han ido mal dadas, no han dudado en echar el cierre, despedir a todo el mundo y largarse en busca de otros aires. Además, como digo, parece que sea el estado el que esté financiando el proyecto y no al revés.
Las cifras que manejan son apabullantes, cerca de 200.000 mil empleos directos, entre 15.000 y 18.000 millones de euros de inversión desde ya y hasta 2022. No tengo mucha idea de economía, la verdad, pero esto suena al chocolate del loro, o mejor aún, al cuento de la lechera (se pretende construir un gran casino, y con lo que se saque de este, hacer un complejo del juego y ocio). Espero que si sale, lo hagan bien, pero, habiendo políticos de por medio, yo soy algo más que susceptible.







