Si hay algo en este país de lo que es mejor no hablar si llegar a las manos, es de religión, de política y de fútbol; no precisamente por este orden. Cualquiera de estos temas incita unas discusiones airadas, tanto que incluso pueden provocar males mayores y actos de los cuales luego tengamos que arrepentirnos.
Personalmente entro fácilmente al trapo, y enseguida me aireo ante una discusión de dos de estos temas. Sobre fútbol no, ya no. Después de lo que vi el miércoles por televisión, me siento triste. Este no es el equipo del que yo estaba orgulloso, equipo del que me enamoré desde que era un enano y en la plaza de mi barrio me pedía jugar de portero como Agustín, o Miguel Ángel. También quería emular al rocoso Camacho y tenía el mismo ímpetu que el inolvidable Juanito.
Pero un buen día llegó un tal Mourinho a mi madrid y lo cambió todo. Nunca me ha gustado ese tipo de persona, esa prepotencia y esa chulería no van conmigo. Veo con tristeza como los “antimadridistas” crecen día a día a mi alrededor sin que yo tenga argumentos con los que defender a mi equipo, todos se los está cargando este señor con sus polémicas declaraciones y con sus actos. Los jugadores tampoco ayudan demasiado, con pullas, provocaciones y entradas fuera de todo entendimiento posible.
Sigo pensando, y nadie podrá convencerme de lo contrario, que muchos jugadores del Barça, le ponen más teatro de lo normal a los encontronazos, choques, y faltas en general. En pleno siglo XXI, era de la tecnología y sobre todo de la información, no puedes pretender pasar desapercibido con tus acciones, por que sabes que tienes cientos de cámaras pendientes de tí, y detrás de esas cámaras habrá millones de ojos escrutando todos tus actos. Por eso pediría algo de moderación, sobre todo en las acciones. Por que a pesar del todo, el Real Madrid prevalecerá muy por encima de Mourinhos, Pepes, Marcelos e incluso Florentinos.
Pero como en el título de este post había nombrado al “Santo Padre”, no quiero dejar de mencionar la visita de este personaje que también tiene su miga. Cuando he intentado razonar con alguien sobre el daño que ha hecho la iglesia a lo largo de la historia, la doble moral que sostiene, su silencio y protección ante la pederastia de muchos de sus miembros y sobre todo que habiendo personas que pasan hambre todos los días, mientras otros se pasean con coches exclusivos, joyas varias y entre loor de multitudes, me contestan que hay cantidad de misioneros y la organización Cáritas que si ayudan a la gente. Bien, pero es que una cosa no quita a la otra. Una persona que roba, seguirá siendo un ladrón a pesar de que use parte de lo que roba para ayudar a un pobre.
A mi me parece estupendo que él esté con sus cosas de iglesia, que se de un paseo por Madrid, si le apetece y que muchos fieles, y seguidores le aplaudan. Allá cada cual con su conciencia, pero a mi que no me de lecciones de moral; que no pida “radicalidad cristiana frente al rechazo de la fe”, por que entonces me sublevo. Después de que un ultracatólico seguidor suyo armase la que armó en Oslo y de que otro “fan” fuese detenido en Madrid antes de cometer una barbaridad, hacer según qué declaraciones son muy pero que muy peligrosas. Yo ya soy mayorcito para que intenten hacerme cambiar ahora y por mucho que me digan no voy a ver la luz, todo lo contrario, conseguirán que me gusten cada día menos.
Luego está el tema institucional y económico. He leído mucho acerca de este tema; y prefiero reservarme mi opinión para mi mismo. Pero creo sinceramente, y estoy convencido que ellos lo saben, que les queda muy poco futuro. Cada vez más la gente se da cuenta de que por el camino de la fe no se puede seguir y que por mucho que uno rece, las cosas que tengan que pasar, pasarán.
Como anécdota, hace poco en el trabajo, hacíamos la broma de que si los católicos se ponían a rezar y los no católicos también, el servidor de Dios (que se supone, debe escuchar a todos) se saturaría por un ataque de denegación de servicio o DDOS.






