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Estas han sido las dos noticias de las que más se han escrito durante la semana. La aparición de un Facebook Killer por parte del todopoderoso Google y su Google +, y la investigación que ha iniciado la fiscalía anti corrupción de esa panda de (¿Ladrones?) que son los de la SGAE, al menos de su cúpula. Pero como dijo Cara de Cuero, vayamos por partes.

Google presentó su enésimo intento de red social, llamado Google plus. Antes hizo algún amago con Google Waves y Buzz pero se ha demostrado que han sido un fracaso total. A mi los amigos de RAT me pasaron una invitación y como dijo uno de ellos, habrá que probarlo aunque sea para dejar de usarlo a los dos días.

Y el caso es que a mi me gusta. Sí, vale, es calcado a Facebook. Tiene la misma distribución, un panel central para publicar y dos laterales para ver a tus amigos y otras cosas. Quizá Google no pretende arrebatar los 750 millones de usuarios que tiene Facebook, pero sí puede quedarse con los cientos de miles que usamos Gmail y que pueden pasarse a Google plus ya que la integración es bastante buena.

Como ya he dicho, de aspecto es muy parecido, ¿Entonces cuales son las diferencias? Para mi gusto, el modo muy sencillo e intuitivo de ordenar a tus amigos y conocidos de internet. Nada más acceder te lee los contactos que tienes en tu agenda de Gmail y te permite distribuirlos en círculos. A estos círculos los puedes llamar como quieras e incluso crear nuevos círculos o eliminarlos. A los demás usuarios también los puedes incluir en tantos círculos como te interesen, tan sólo arrastrando su icono a uno de ellos y si al pinchar en un usuario este lo tenías en un círculo, este aparecerá resaltado.

Con el tema de la privacidad creo que la han cagado. Mi amigo Carlos Cazurro descubrió que si tú publicas algo para un círculo concreto (se supone que sólo pueden ver esa publicación los de ese círculo y nadie más) pero alguien de ese círculo lo comparte a su vez para todo el mundo, la cosa ya deja de ser privada. Creo que este punto debería vigilarse más, impidiendo por ejemplo con una opción, que nadie pueda republicar lo que tú has puesto.

Me gusta mucho el modo de que tiene G+ de integrarse con las demás aplicaciones de Google, como Gmail, pudiendo ver quién ha contestado a una publicación tuya o te ha añadido a uno de sus círculos sin necesidad de entrar al programa e incluso puedes contestar. También me parece muy acertada la aplicación para Android. Además, si publicas algo y te equivocas, te permite editarlo y corregirlo.

De momento voy a utilizar los dos, tanto FB como G+ me vienen bien y no tengo por que elegir por uno en concreto. Evidentemente G+ tiene que evolucionar mucho y corregir muchos fallos, pero para eso hay un botón de sugerencias.

Y ahora la bomba de la semana; Detenida la cúpula de la SGAE por malversación de fondos para uso propio. ¿Pero no debería ser por presunta malversación de fondos? Ahí está el quid de la cuestión. ¿Acaso ellos nos llaman presuntos piratas cuando nos hacen pagar un canon por si nos copiamos algo con derechos de autor? No, ¿Verdad? Pues yo tampoco. Sí, ya sé que hasta que un juez no los haya acusado y condenado son presuntos ladrones, pero qué quieres que te diga, desde hace mucho tiempo se cernía un halo de sospecha.

Si en verdad acusan a Teddy Bautista y compañía de ladrones (aclaro que según la RAE, malversar es apropiarse de caudales públicos para uso ajeno a su función, y puesto que la SGAE es una sociedad privada, yo creo que lo que habrían hecho es robar) ¿Qué pasará con un tal Julio Alonso, al que acusaron y condenaron por que alguien en su blog, los llamó ladrones?

¿Y cómo queda ahora el ministerio de cultura y su ministra, Ángeles González Sinde con todo esto? Yo creo que tanto ella como la institución quedan muy tocados, veremos como avanzan los acontecimientos, pero no te pienses que vaya a dimitir, qué va. En este país no dimite nadie. Lo que está claro, es que van a tener que reorganizar todo el tema de los derechos de autor, por que se han quedado desde hace mucho tiempo atrasados, no han sabido, o querido, adaptarse a los nuevos tiempos y a otras formas de distribuir la música y el cine. Quieran o no con este asunto la institución ha quedado en entredicho.