Estoy enganchado a este estupendo juego que me dejó @mywillem el otro día cuando vino a mi casa, Machinarium. Es un juego 100% adictivo, sobre todo por que te obliga a utilizar tu mente más que tu capacidad de pulsar un botón rápidamente o matar a todo lo que sale en pantalla.
La acción comienza cuando Josef, un simpático robot es abandonado en un desguace. Medio desmembrado, lo primero que tiene que hacer es conseguir armarse para continuar su aventura. Conforme vamos pasando las distintas pruebas en modo de puzzles (alguno muy puñetero) vamos conociendo la historia de nuestro protagonista y el por qué se encuentra en esa situación. Pero no es un juego en que haya que coger objetos por doquier y luego combinarlos de manera extraña para poder continuar. Si algo impera en este juego es el sentido común, y enseguida vas viendo lo que tienes que hacer para salir de la situación en la que te encuentras.
Pero no sufras, afortunadamente tenemos ayuda, ya que hay dos formas de conseguir una pista cuando estás atascado, la primera en forma de bombilla que se ilumina cuando puedes consultar la pista, y la otra en forma de libro que te da la solución gráfica. Pero para acceder a esta última tenemos que pasar un divertido juego en formato R-type, en dónde debemos conducir una llave, disparando contra unas arañas, hasta la cerradura que nos indicará la solución. Y es que si te lo ponen todo muy sencillo el juego pierde su gracia.
El juego está totalmente realizado en flash, y tiene unos gráficos y sobre todo una banda sonora que a mi me encandila, está muy bien adaptada al juego. No existen los diálogos, apenas algunas indicaciones en inglés que cualquiera puede entender. Todo lo que vemos y sabemos de Josef, sale a partir de pensamientos de este o de escenas animadas.
Lo mejor de todo, es que el juego apenas cuesta 20$ y se puede descargar de la página web. Funciona tanto para Mac, como para Windows e incluso Linux.










sep 08, 2010 @ 15:53:46
Anda… es genial, yo hace mucho que no juego pero me encanta, algunos son extremadamente difíciles