Estos días, por causas ajenas a mi voluntad (lo juro) me estoy “tragando” algunos culebrones mexicanos que ponen en la primera.

Creo, sin ánimos de dármelas de engreído, que soy capaz de desarrollar una tesis sobre la anatomía de una telenovela sudamericana.

El casting: Selecciona siempre a un grupo de mujeres lo más guapas y exuberantes posible, da igual que no tengan idea de interpretación, eso no importa. En cuanto al reparto masculino tres cuartas de lo mismo, aunque en este caso, siempre se puede incluir algún feo/a, estos siempre tendrán papeles de loco o marginal.

La trama: Tan sencillo como inventarse una historia de amor, pero siempre tiene que ser heterosexual y uno de los dos tiene que ser muy muy pobre, y el otro muy muy rico. Sobra decir que las familias se opondrán a esta relación cueste lo que cueste. Se puede añadir una relación de amor entre hermanos, siempre que estos no lo sepan, tienes asegurado el morbo en el espectador.

Como obligatoriamente el culebrón debe durar más de 500 capítulos no te preocupes demasiado del guión, solo ten en cuenta que los enamorados no se pueden casar hasta el último capítulo.

A la trama añade un personaje malo como el demonio, alguien a quién el espectador pueda odiar, pero al final se descubrirá que tiene buen corazón.

Es imprescindible incluir hijos ilegítimos, que sean adoptados por la familia rica y que su verdadera madre trabaje para ellos sin que revele su condición. Da lo mismo la cantidad de hijos ilegítimos, cuantos más, mejor.

Todo serial que se precie tiene que incluir una trama de venganza. Por ejemplo un amor despechado o un empleado despedido injustamente por el malo, este debe conseguir hacerse rico para poder consumar su venganza.

También se puede incluir a un personaje que de un toque de humor.

Con estas premisas y un poco de imaginación en los enredos cualquier guionista (ejem) que se precie tiene el éxito asegurado.