Como ya sabrás, ayer falleció el actor norteamericano Dennis Hopper, llamado uno de los grandes rebeldes de hollywood, a los 74 años víctima de un cáncer.
Pero yo hoy no voy a hablar de sus películas, por que ya se ha encargado de eso la prensa especializada. Lo que quiero es contar un poco su faceta como fotógrafo. Desde mediados de los 50 Hopper lleva su cámara a todos lados; platós de rodaje, fiestas de sus amigos, galerías, manifestaciones políticas. Ahí captura sobre todo retratos de sus amigos, actores, artistas como Andy Wharhol, paisajes urbanos de la época y cuanto acontecimiento se cruzaba por su camino.
“Disparaba” siempre en blanco y negro. Algunas de sus fotografías a mi me han gustado mucho, sobre todo una dónde se puede ver a Ike Turner al piano, mientras su mujer Tina (Turner) le limpia una camisa en una tabla de fregar.
Expuso sus fotografías en distintas galerías de arte e incluso hay un libro “Dennis Hopper: Photographs 1961-1967″ con muchas de esas fotos y otras inéditas. Este libro es una edición muy limitada de tan solo 1500 ejemplares todos numerados y autografiados por el actor, que a buen seguro se agote, aunque el precio (unos 1000 dólares) no sea precisamente barato.
Te dejo con una selección de las que a mi más me han gustado.
No quiero decir que vayas a tardar en leer esto en 10 minutos, sino que ese, más o menos, ha sido el tiempo que he tenido para poder echar un vistazo al iPad en El corte ingles. Aprovechando que no había demasiada gente y que uno de los dos que había expuestos estaba libre me he decidido por ver que tal era ese cacharro tan demandado.
Las dos primeras impresiones no son muy buenas; la primera, me ha parecido algo pesado, yo esperaba algo más ligero y liviano pero en el poco tiempo que lo he tenido entre mis manos no me ha parecido tan cómodo. Segunda impresión, muy guarro; estaba lleno de huellas por todas la pantalla y no me vale saber que lo ha toqueteado mucha gente, por que es precisamente para eso, para tocar. Yo con lo maniático que soy me tiraría todo el día limpiando la pantalla como hago con el móvil.
Y como todo no va a ser malo, las cosas positivas que me han parecido. Es muy rápido en cuanto a la ejecución de los programas. El manejo es sencillo, el movimiento muy suave y el teclado es lo que más me ha gustado, bastante preciso, sobre todo si lo pones horizontalmente. Navegando por Internet también me ha parecido bastante rápido.
He probado a ver algún archivo multimedia y la verdad es que se ve de maravilla, incluso los gráficos se ven muy bien, no tanto así el texto. A pesar de lo que he podido leer de que en interiores el texto no cansa a la vista a mi no me ha resultado ni por asomo tan cómodo como cuando probé un dispositivo con tinta electrónica, no hay color.
También he podido jugar un poco y creo que, conjuntamente con la visualización de películas es su punto fuerte. Pero sigo diciendo que me parece algo pesado para manejar a pulso.
Realmente yo lo que quería ver era el iMac, que por cierto me ha parecido aún más impresionante de lo que me esperaba y no ha podido ser, por que el vendedor era un poco idiota y cuando le he dicho que estaba interesado se ha limitado a mostrarme la pantalla que estaba ejecutando un salvapantallas. Cuando le he dicho que quería ver como era el teclado y el ratón se ha limitado a enseñarme una caja. En fin, él se lo pierde, si va a comisión con la mía que no cuente.
Resumiendo que no me quiero enrollar. El iPad es caro, escandalosamente caro para lo que es, un juguete. Y más aún cuando le faltan muchos complementos de serie como es una webcan, al menos un usb y un lector de tarjetas multimedia que hoy día es lo básico.
Si algo he aprendido sobre la tecnología, es que nunca hay que comprarse la última novedad y hay que ser paciente y esperar un poco. Seguro que el año que viene tenemos un modelo 2.0 mucho mejor y con más extras de serie que el que hay ahora.
Llevo en esto de la informática bastante tiempo, sobre todo dedicado al soporte y atención al usuario, generalmente cara a cara ya que soy una persona incapaz de explicar por teléfono cómo solucionar un problema, sobre todo si el interlocutor piensa que le estás hablando en chino.
En estos años como te podrás imaginar me ha pasado un poco de todo y he visto cometer auténticas barbaridades, sobre todo en cuanto al trato con los ordenadores, los cuales muchas personas ven como objetos inútiles que no hacen lo que ellos quieren y siempre se “cuelgan” cuando más los necesitas.
Los informáticos en muchos sitios estamos considerados como la peste, causantes de que todo vaya mal y de que nada funcione como es debido. No es la primera vez ni la última que cuando acudo a ver una avería el usuario me comenta: “seguro que ahora que estás aquí funciona, pero te juro que hace un momento no iba” o “vale, está todo bien, verás como cuando salgas por la puerta se vuelve a fastidiar”. Considero que muchos de estos problemas se solucionarían muy fácilmente con una correcta formación del uso de los ordenadores, y no sólo de los programas que tienen que utilizar, esto evitaría sobre todo tiempo; el que pierdo yo al visitar un cliente para conectarle un cable suelto y el que pierde él por no poder trabajar.
Una de las anécdotas más divertidas me ocurrió al poco de comenzar a trabajar en esto. Empecé encargándome del almacén informático en una multinacional. Mi trabajo consistía principalmente en aligerar ese almacén en la medida de lo posible, inventariar los componentes que se pudieran reutilizar y eliminar los que no sirviesen de nada.
Esta multinacional tenía unas medidas estrictas de seguridad, por lo que para tirar cualquier cosa al contenedor (antes no se reciclaba) había que rellenar unos formularios y pasar por el control de seguridad. Luego un “segurata” te acompañaba hasta la puerta mientras salías fuera a tirar lo que fuese.
Una de las veces tenía que tirar como unos 100 teclados o algo así y los llevaba todos en un carro, había rellenado el papeleo y cuando iba camino de la salida escoltado por el “segurata”, este se para, mira lo que llevaba en el carro, me mira a mi y me dice todo serio: “Supongo que habrás eliminado toda la información”, lo primero que se me ocurrió fue decir: “claro, he borrado todos los teclados uno a uno”. Juro que no me reí ni por un instante, por si acaso, no se enfadara conmigo.
Esto es a lo que me refiero, hace falta algo más de formación. Hoy día no se puede hacer nada sin la informática, y no digo yo que haya que hacerles expertos, ya que sino me quitarían el puesto, pero sí al menos saber qué componentes tiene un pc, como se enchufan y desenchufan y un mantenimiento mínimo.
Los ordenadores no deben estar en el suelo. Sí, es más cómodo y la mesa queda más despejada pero se llenan de polvo más rápidamente que si estuviesen encima de la mesa.
Cuando nosotros decimos que se apague y se encienda el ordenador no lo hacemos por decir aunque pueda parecer una tontería tiene su explicación, que no me canso de contarla siempre que tengo que aconsejar a un usuario que lo haga: los ordenadores llevan unas pastillas de memoria, esta memoria se llama RAM y NO vine de la leche RAM como me dijo uno una vez, si no de Random Access Memory o lo que es lo mismo, memoria de acceso aleatorio. En esta memoria se cargan los programas que tenemos en ejecución y cuando se produce un “cuelgue” (sobre todo en Windows) conviene “vaciar” la memoria. Ya que se alimenta de la corriente eléctrica, al apagar el ordenador se vacía por completo y por eso al volver a arrancar el sistema, milagrosamente todo vuelve a su ser.
Y ahora una recomendación: Los equipos informáticos, y mucho más los servidores, son aparatos sensibles a la suciedad y al polvo, así que por favor te lo pido, si quieres hasta de rodillas, cuando vayan a hacer cualquier tipo de obra en tu lugar de trabajo, no los dejes ahí a su suerte, les puede entrar polvo, se pueden llenar de pintura y se pueden estropear. Por favor, pide a alguien que los quite de ahí y los ponga en un lugar seguro, ellos te lo agradecerán y yo también.
Segunda recomendación: Si tienes un teclado y un ratón inalámbrico con un cargador para que se recarguen las baterías usando el mismo ratón, por favor, no pongas pilas alcalinas normales, SOLO valen las recargables, que como su propio nombre indica, son para volver a cargar de energía una vez vaciadas.
Tercera recomendación: Cuando tienes que hacer copias de seguridad utilizando una cinta como “las de casete” y tienes que introducir esta en un aparatito, no vale con meterla “así como por encima”, sino que tienes que empujar suavemente hasta que veas que se enciende una lucecita verde.
Aquí estoy otra vez dando un poco de guerra con mis vídeos. Esta vez para los amantes de las fotografías en panorámica he descubierto una opción que te permite rellenar aquellos trozos que se quedan fuera de la fotografía y que de otro modo habría que recortar.
Si no me he explicado bien, lo mejor es que veas el vídeo:
Como ya es habitual, Google suele dedicar su logotipo a aniversarios y conmemoraciones, y hoy me he sorprendido mucho al descubrir que el dedicado al 30 aniversario del comecocos, no sólo es animado, sino ¡Qué se puede jugar!
Compruébalo tú mismo entrando en la página principal de Google y pulsando las flechas de dirección, verás como el comecocos te obedece.
El título de este artículo reconozco que es un poco pretencioso, la verdad no tengo idea de como se vende una fotografía, no soy fotógrafo profesional, sólo me gusta mucho hacer fotos y procuro que estas salgan bien. Mi sorpresa fue mayúscula cuando la editora de una revista brasileña se puso en contacto conmigo a través de Flicrk, para comprar una de mis fotos.
Sinceramente estaba bastante perdido y le pregunté la tirada de su revista y cómo se iba a publicar la foto y sobre todo cuanto me ofrecía. Esto fue en el pasado enero y hasta hace pocos días no he podido cobrar por la foto por diversos problemas.
Tampoco me ha llegado una copia de la revista como me prometió, pero me ha asegurado que me la van a enviar. Es una revista nueva y supongo que tendrán poco tiempo para estas cosas.
¿Por qué escogió mi foto? En primer lugar por que la tenía expuesta en Flickr a la vista de todo el mundo, en segundo lugar por que estaba etiquetada y supongo que algo de fortuna al buscar un tipo de foto en concreto y que además le haya gustado.
Por eso imagino que una buena opción para vender una foto es compartirla y que esté a la vista. Bien es verdad que esta persona podría haber tomado mi foto y publicado sin que yo me enterase, lo cual agradezco doblemente su interés.
Así que estoy contento, uno piensa siempre que estas cosas le pasan a los demás.
Ya que el anterior videotutorial con una de las novedades del nuevo Photoshop CS5 tuvo buena acogida, me he decidido por hacer uno nuevo con otra de las novedades, como es la posibilidad de crear fotografías en HDR de manera muy sencilla.
Hoy he estado escuchando en la radio la historia de este monstruo, un asesino en serie que vivió a principios del siglo XX. Sus víctimas principalmente eran niños, a los cuales secuestraba, violaba, se comía y no necesariamente por ese orden.
Lo atraparon cuando contaba con 66 años de edad, cuando había secuestrado a una niña y no se le ocurrió nada mejor que mandarle una carta a su madre explicándole con todo detalle como la había asesinado. Te advierto que la carta que voy a poner aquí y que está sacada de la Wikipedia es bastante dura. Yo que soy un aprensivo me ha costado leerlas y si lo comparto es para dar a conocer hasta dónde puede llegar la mente humana.
Querida Sra. Budd
En 1894 un amigo mío se embarcó como ayudante de cubierta en el vapor Tacoma siendo el capitán John Davis. Navegaron de San Francisco a Hong Kong en la China. Al llegar allá el y otros dos marineros desembarcaron y se fueron a emborrachar. Al regresar a puerto, el barco se había ido. En ese tiempo China padecía una hambruna, cualquier tipo de carne costaba de 1 a 3 dólares la libra. Tanto era el sufrimiento de los pobres que los niños menores de 12 años eran vendidos como comida con el propósito de que los demás no murieran de hambre. Un niño o niña menor de 14 años no estaba seguro en las calles. Uno podía ir a una tienda y pedir carne, costillas o bisteces y al mostrador era traída alguna parte desnuda del cuerpo de un niño para que uno eligiera lo que mas deseara. El trasero de niño o niña que es la parte más deliciosa del cuerpo era vendida como un corte fino a un precio alto. John permaneció en aquella tierra por mucho tiempo al grado de tomarle gusto a la carne humana. A su regreso a Nueva York se robó dos niños de 7 y 11 años. Los llevó a su casa donde los desnudo y amarro en un armario. Quemó todo lo que traían puesto. Varias veces durante los días y las noches los apaleo y torturó con el objetivo de que la carne les quedara buena y tierna. El primero en matar fue el niño de 11 años, puesto que tenía el trasero más grande de los dos, es decir tenía la mayor cantidad de carne. Cada parte de su cuerpo fue guisada y comida excepto la cabeza, los huesos y las vísceras. Todo el fue hervido, frito y guisado. El niño pequeño fue el siguiente y pasó por el mismo proceso. Por ese tiempo yo vivía en la 409 y la 100 muy cerca, por la parte derecha. Tan seguido me decía lo buena que era la carne humana que me hice a la idea de que debía probarla también.
El domingo 3 de Junio de 1928 toqué a su puerta en la 406 oeste y la calle 15. Llevaba queso y fresas, tomamos el almuerzo. Grace se sentó en mi regazo y me besó. Me propuse comerla. Bajo el engaño de llevarla a una fiesta le pedí le diera permiso a lo que usted accedió. La conduje a una casa vacía que había elegido con anterioridad en Westchester. Cuando llegamos, le pedí que permaneciera afuera. Mientras ella recogía flores subí las escaleras y me quite todas mis ropas. Sabía que si no lo hacía de ese modo, podría mancharlas de sangre. Cuando todo estuvo listo fui a la ventana y la llamé. Me escondí en el closet hasta que estuvo en el cuarto. Al verme desnudo comenzó a llorar y trató de escapar por las escaleras. La sujeté y ella dijo que le diría su mama. Primero la desnudé ¡cómo pataleó, araño y me mordió! pero la asfixie hasta matarla. Luego la corté en pequeños pedazos para poder llevar la carne a mi lugar. Guise su rico y delicioso trasero. Tardé 9 días en consumir todo su cuerpo. De haber querido hubiera tenido sexo con ella, pero no quise. Murió siendo virgen.
Ya en la cárcel, la madre de otro de los niños desaparecido, del que se sospechaba que Fish podía haber tenido algo que ver, fue visitarle y esto es lo que le confesó:
Lo llevé a los vertederos de Riker Avenue. Ahí hay una casa que permanece sola, no lejos de donde lo tomé, llevé al chico ahí. Lo despojé, desnudé y até sus manos y pies, lo amordacé con un harapo sucio que recogí en el vertedero. Entonces quemé sus ropas. Arrojé sus zapatos al vertedero. Regresé y tomé el tranvía de la 59 Street a las 2 a.m. y caminé de ahí a casa. Al siguiente día cerca de las 2 p.m., llevé herramientas, un muy buen azote. Casero. Con mango corto. Corté uno de mis cinturones a la mitad, corté esas mitades en seis tiras de cerca de 8 pulgadas de largo. Azoté su trasero descubierto hasta que la sangre corrió en sus piernas. Corté las orejas, la nariz, corte la boca de oreja a oreja. Le saqué los ojos. Estaba muerto entonces.Enterré el cuchillo en su vientre y acerqué mi boca a su cuerpo y bebí su sangre. Recogí cuatro sacos viejos de patatas y reuní una pila de piedras. Entonces lo corté en pedazos. Traje un saco conmigo. Puse su nariz y oreja y unas cuantas rajas del vientre en el saco. Entonces lo corté por el centro del cuerpo. Apenas debajo del ombligo. Después a través de sus piernas aproximadamente 2 pulgadas debajo de su trasero. Puse esto en mi saco con mucho papel, le corté la cabeza, pies, brazos, manos y las piernas debajo de la rodilla. Coloqué todo esto dentro de los sacos pesados con piedras, los até y los arrojé en las fosas de agua fangosa que usted verá a lo largo del camino que va a North Beach. Regresé a casa con mi carne. Tuve el frente de su cuerpo que me gustaba. Su “mono”(pene) y “pee wees”(testículos) y un agradable y gordo trasero, para asar en el horno y comer. Hice un estofado con sus orejas y nariz, pedazos de su cara y el vientre. Puse cebollas, zanahorias, nabos, apio, sal y pimienta. Estaban buenos. Entonces partí su trasero, corté el pene y testículos y los lavé primero. Puse tiras de tocino en cada nalga y las puse en el horno. Entonces escogí 4 cebollas y cuando la carne había asado cerca de 1/4 de hora, vertí un poco de agua para la salsa de la carne y puse las cebollas. A intervalos frecuentes rocié su trasero con una cuchara de madera. Así la carne sería agradable y jugosa. En cerca de 2 horas, estaba agradable y jugosa, cocinada. Nunca comí algún pavo asado que tuviera la mitad del sabor que este dulce gordo y pequeño trasero. Comí cada bocado de carne en cerca de 4 días. Su pequeño “mono” era dulce como la nuez, pero sus “pee wees” no pude masticarlos. Los arrojé al inodoro.
Murió ejecutado en la silla eléctrica, y al contrario de lo que se pueda pensar, no iba apenado por ello, sino que exclamó el voz alta “Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado…”
Hoy me he enterado que Spotify ha abierto la mano en cuanto al acceso para nuevos usuarios y ya no es necesario disponer una de las tan ansiadas invitaciones para poder gozar de todo el catálogo de música de forma totalmente gratuita. Pero esto tiene una pega, y es que esta modalidad te permite escuchar 20 horas de música al mes. Para unos puede ser suficiente, y para otros se quedará corto, pero es lo que hay.
También se puede elegir la opción unlimited, que te permite escuchar toda la música sin anuncios por 5€ al mes. También es posible de adquirir la modalidad premium por 10€ al mes con la que podrás escuchar la música sin necesidad de estar conectado a Internet.
Ahora ya sabes, no tienes excusa y no necesitas mendigar invitaciones a nadie para poder disfrutar de la música como te gusta.
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