A comienzos del siglo XX, cuando el cine aún estaba comenzando, las grandes productoras tenían a sueldo a los actores, directores, guionistas y demás componentes del mundo del cine. Hacían y deshacían a su antojo, en la mayoría de las veces los actores trabajaban a sueldo en exclusiva.

Cansados del abuso de poder que tenían las “majors“, 4 de los actores más taquilleros del momento (Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, Marie Pickford, William S. Hart) y el director D.W. Griffith, firmaron un contrato para crear la United Artists. Todos tenían contratos con los estudios, pero no en exclusividad, como solía ser habitual, lo que les permitió poder crear su propia productora. Se comprometieron en hacer películas para la United Artists y recibir así grandes porcentajes de los beneficios, en lugar de los salarios fijos que ganaban con las otras productoras.

Al final, William S. Hart decidió desligarse del proyecto, y los otros cuatro continuaron adelante. Asesorados por William Gibbs McAdoo (yerno del presidente americano Woodrow Wilson) firmaron un contrato en el que cada uno tendría un 20% de participación en la sociedad.

Pero finalmente Chaplin y compañía no cumplían con su compromiso de crear películas bajo su sello, sino que lo utilizaban para llevar a cabo proyectos más personales y poco comerciales que otros estudios jamás hubiesen firmado. Al mismo tiempo seguían realizando largometrajes con sus antiguos estudios.

Con la llegada del cine sonoro, la carrera de Pickford y Fairbanks entró en declive. Chaplin era un multimillonario que podía permitirse el lujo de no trabajar por lo que la United prácticamente desapareció en los años 40.

Asociándose con otras productoras y cambiando el equipo directivo, la United existió 60 años más hasta que fue adquirida por la Metro Goldwyn Meyer, tras el desastre de la película, La puerta del cielo (1980) que la dejó en la ruina. Desde 2007 la MGM ha reflotado la compañía como productora de cine y se ha asociado con Tom Cruise y Paula Wagner.