Escrito el 30. Nov, 2009 por Araque en Television y cine | 1 comentario | 45 visita(s)
Siguiendo con nuestro cineclub, esta semana me tocaba a mi elegir película, y como tal aquí quiero tratar de “defender” esa elección poniendo mi punto de vista. (Ojo, si no la has visto no sigas leyendo, contiene SPOILERS)
El 24 de octubre de 1929, el llamado jueves negro, tuvo lugar el comienzo de la caída de la Bolsa de Nueva York y con ella el comienzo del Crack del 29 y La Gran Depresión. En Estados Unidos, tras una década de crecimiento económico, incremento del endeudamiento y especulación en la bolsa, con beneficios rápidos y fáciles, comenzó una de las épocas más difíciles para la población, y por ende para el resto del mundo. ¿Te suena? Lo estamos viviendo en la actualidad.
Hay que tener presente esto para entender “Las uvas de la ira“, fiel reflejo de una sociedad ahogada por los embargos de los bancos, por la falta de trabajo y por el hambre entre los más necesitados.
La película, rodada por la Fox en 1940, y basada en la novela homónima del escritor John Steinbeck, nos transporta a Oklahoma, uno de tantos lugares del medio-este americano, azotado por las malas cosechas. Al principio vemos a Henry Fonda (Tom Joad) volver a su pueblo, tras permanecer 4 años encarcelado por un homicidio. Al llegar sólo encuentra desolación. En compañía del antiguo reverendo Casy (genialmente interpretado por John Carradine), comprueba como todos se han marchado del hogar familiar, y sólo queda un hombre que se niega a dejar sus tierras. Un oportuno flashback nos resume la razón de la marcha de la gente del pueblo, “La compañía” y los bancos reclama el pago del arrendamiento, pero por las malas cosechas, nadie puede hacer frente a este pago. Aquí aparece lo que podríamos denominar tintes izquierdistas (presente durante toda la película) cuando el granjero le dice al enviado por el banco que su abuelo nació y murió en esas tierras, su padre también y que esas tierras son suyas, por que las ha trabajado. Proclama de doctrina marxista.
Resulta curioso que esta película la rodase un gran estudio como la Fox y a su vez la dirigiese un conservador declarado como John Ford. Este pudo tomar la película como algo personal, ya que Ford, era de origen irlandés, y en la gran hambruna que arrasó Irlanda, muchos tuvieron que abandonar el país e ir a Estados Unidos, en busca de más suerte, entre ellos sus padres. Otros con menos suerte murieron de hambre.
Destaca sin duda la interpretación de Fonda, que parece ser tuvo que aceptar un tiránico contrato de 7 años con la Fox, con tal de rodarla. Pero sobre todo me quedo con el personaje de Ma Joad (Jane Darwell), que pretende mantener a la familia unida a toda costa. Es una mujer fuerte, oronda y de carácter, y a mi modo de ver tiene uno de los mejores momentos de la película al final de la misma, cuando hablando con su marido le dice, “nunca podrán con nosotros por que somos el pueblo”.
Yo la veo como un gran éxodo bíblico, todos quieren ir a California, dónde la fruta mana de los árboles (“me frotaré con las uvas por todo el cuerpo“, dice el abuelo), y hay trabajo suficiente para todos. Pasan por el río colorado, atraviesan el desierto (Nevada), incluso por el camino se muere el patriarca de la familia sin llegar a pisar la tierra prometida. A medida que transcurre su viaje (sabemos en todo momento que transcurre por la conocida ruta 66), se van dando cuenta que no es oro todo lo que reluce.
Al llegar, se dan de bruces con la cruda realidad, no los quieren en las ciudades (momento cuando se encuentran con el paisano policía), y los hacinan en improvisados campamentos. Otro momento destacado es, cuando la cámara toma el punto de vista del camión y se adentra en el campamento, donde la gente los mira llegar, quizá con perplejidad al saber lo que les aguarda y al mismo tiempo con rabia, pues será más la competencia para trabajar. Los engañan para trabajar en una hacienda, por una miseria, mientras otros tratan de protestar por lo que consideran un salario abusivo. La policía actúa por su cuenta saltándose la ley.
Tom Joad (Henry Fonda) va tomando conciencia social de la situación a medida que avanza la película y tiene que huir (por haber matado a un vigilante) para no perjudicar a su familia. Otro momento emotivo es la despedida con su madre, cuando esta le pregunta cómo podrá saber de él y este le contesta: “Yo estaré en todas partes, en todas partes donde quiera que mires, donde exista una posibilidad de que los hambrientos coman, allí estaré, donde exista un hombre que sufra allí estaré, y estaré en la risa de los niños cuando sientan hambre y la cena esté ya preparada, y cuando los hombres coman de la tierra que trabajan y vivan en las casas que levanten, allí también estaré”.
Creo sinceramente, que es una gran película, y al menos habría que ver una vez en la vida.
Etiquetas: Cine, cineclub, critica
Yo no he visto la película pero he leído el libro y es impresionante. Literariamente, me gustó mucho, pero sobretodo, me impactó la historia que narra, porque yo la viví como algo muy actual… con la inmigración que llega a España con ilusiones o promesas de algo mejor y luego se encuentran con que no es tan fácil sobrevivir aquí… malos salarios, sin papeles, a veces en campamentos dondde tampoco se los quiere…
Un gran libro… que te hace reflexionar y supongo que también una gran película…