Hace unos días twiteaba asombrado que ya habían puesto en Pamplona las luces de Navidad, y hoy leo en el Diario de Navarra que tienen previsto encenderlas este viernes, y no el 29 de noviembre (San Saturnino, patrón de Pamplona) como viene siendo habitual. Según el ayuntamiento de Pamplona, “Si se encendían el domingo hubiera sido una pena para el comercio, ya que el 30 también es festivo”.

Es decir, se pasan a la torera que estamos en crisis, y aún son más hipócritas cuando dicen que las luces se apagarán poco después del cierre de los comercios, para controlar el gasto. A mi me encanta la Navidad, y me gusta mucho ver las luces y adornos navideños de una ciudad, pero no perdamos la cabeza, que un día de estos vamos a juntar el encendido de las luces con los sanfermines.

Todo pensado para el consumo, me da horror pensar eso. Yo no necesito que me enciendan unas luces para irme de tiendas y me parece una vergüenza que no se piense en el ahorro y tampoco en el medio ambiente, porque por mucho que digan que utilizan bombillas ecológicas, hay otro tipo de contaminación, la lumínica que muchas ciudades no tienen en cuenta.

Para mi la Navidad empieza el 22 de diciembre, día del sorteo extraordinario de la lotería, y acaba el día 7 de enero. Yo creo que es más que suficiente para disfrutar de unas bonitas fiestas, pero ya veo que se piensa mucho más en el bolsillo que en la gente, una pena.

A mi desde luego no me van a cambiar los hábitos.