Pamplona es una ciudad dónde se come muy bien, como en el resto de Navarra. Algo caro, pero muy bien, y son famosos sus conocida elaboración de pintxos artesanos que son realmente alta cocina en miniatura, pero muchas veces se echa de menos que cuando vas a un bar con los amigos a tomarte unas cañas, no te pongan algo de acompañamiento, aunque sean unas patatas fritas para matar el gusanillo.

Hace poco me llegó un correo con una propuesta para apuntarme a una iniciativa en Facebook que reivindica la gratuidad de la tapa en Pamplona, causa que me parece de lo más loable viendo como en otras comunidades, no solo la bebida es más barata (aquí una caña no baja de 1,5€) sino que al menos la acompañan con algo que llevarse a la boca. Y no es que se pida una ración o un pintxo, que se entiende lleva un proceso de elaboración considerable, sino que al menos unas aceitunas, unos cacahuetes o por que no, unos fritos. Ya se sabe que con eso la gente se anima más a consumir.

Hace poco que estoy viviendo en un pueblo aledaño a Pamplona, Sarriguren y cuando veníamos a pintar, muchas veces parábamos en un bar de la primera fase a tomar algo. Pues todas las veces nos pusieron algo con la consumición, incluso con el café te ponían un pedacito de bizcocho, o de tarta de queso, o incluso una magdalena. Con lo cual, nos hicimos clientes habituales como no puede ser de otro modo.

Yo he vivido en varios sitios de España y la verdad nunca me había pasado algo así, pero sobre todo se da más cuenta la gente que es de aquí y sale fuera. Así que ya sabes, si eres o vienes a Pamplona, hay un mapa con los bares que ofrecen tapa con la consumición.