La medusa Irukandji, originaria de las aguas del norte de Australia, pasa por ser uno de los animales más mortíferos de la tierra. Esta medusa que mide apenas 1,5 cm en su cuerpo, posee sin embargo unos tentáculos que pueden alcanzar el metro de longitud.

Es precisamente en los tentáculos, donde radica su peligro. Estos contienen unos finísimos “aguijones” que se clavan en su victima con apenas rozarlos. Una vez dentro de la piel desprenden una toxina que provocan un aumento de la presión sanguínea, llegando a producir una hemorragia cerebral en el ser humano, dolores musculares, ardor en la piel, lo que se conoce como el síndomre de Irukandji. De momento no se conoce ningún antídoto.

Lo malo de esta medusa es que cuando te pica, no produce ningún dolor y no te enteras hasta unos 30 minutos más tarde (dependiendo del lugar de la picadura) cuando la toxina ya está por todo el riego sangíneo.