Esta mañana mis suegros han estado en la plaza de toros de Pamplona viendo el encierro y después se han marchado a tomar unos churros en la churrería La Mañueta, una establecimiento en Pamplona que desde hace más de 135 años viene sirviendo durante las fiestas de San Fermín sus famosos churros.
5 generaciones llevan preparando el producto que siguen haciendo de forma tradicional, tanto que incluso la “sartén” se sigue calentando con leña.
Pues como iba diciendo, mis suegros se han querido dar el gusto de probar los famosos churros y desde la plaza de toros se han dirigido hacia la churrería. Colas con más de una hora de espera, para unos churros que por otro lado no son nada excepcional (por mucho que diga la gente).
Al entrar, se han encontrado con una mujer que iba cortando la rueda de churros con unas tijeras, y los cortaba todos que parecía que llevaba un metro de medir, todos igual de largos. Cuando le sobraba un pico, lo ponía en un plato para dar a probar a sus clientes, pero ojo, no se te ocurra coger del plato por tu cuenta sino quieres que te saquen los colores. Una mujer ha tenido la osadía de coger uno y la pobre ha salido avergonzada.
Aparte de la larga espera, de que los churros van medidos (hay que ser agarrado) y de que sólo puedes pillar un pico de churro, cuando a la buena señora le de la gana ofrecértelo, el precio de la docena es de 7,5 €. Sí, has leído bien, siete euros y medio por doce churros (recuerdo que la composición del churro es agua, harina y sal, aparte del aceite para freírlos. Vale, también lleva azúcar pero eso es opcional). Y no contentos con esto, ante la queja de un cliente del precio, le han dicho que la tradición se paga.
Te los sirven en unos sobres de papel, preparados para la ocasión, donde cabe justa la docena (no vaya a ser que regalen un churro, que a 0,62 céntimos es un capital). Si te lo quieres llevar a casa te lo envuelven en papel de periódico, que dudo si también te lo cobran (al menos espero que sea el periódico del día), y si quieres una bolsa de papel para ir más cómodo, donde encima lleva la publicidad de la churrería te sacan 0,40 céntimos de euro más.
Total, lo que digo siempre. Generalmente en el tema de la hostelería (y recalco lo de generalmente, y no todos) cuando comienzan se dejan la piel, pero en el momento que tienen un poco de fama, se vuelven unos “agarraos” y ya no cuidan tanto al cliente sino a sus propios intereses, lo he visto demasiadas veces.
No te confundas, desde aquí no estoy pretendiendo que nadie deje de comprarles, que por otro lado no va a pasar, simplemente cuento algo que a mí particularmente me parece fatal, que con muy poco esfuerzo, es muy sencillo tener contento a tus clientes.







jul 09, 2009 @ 18:30:52
Jo tio, es como aquí en semana santa, 5 € por 4 churros y un vasito manchao con chocolate (por que no puede ser má pequeño el vaso) y solo por que llevan una burrada de años en el puente triana. Sin embargo el mismos dia en mi barrio por 3 € pillamos churros que no fuimos capaces de terminarnos.
Es que pagamos el sitio tambien.
Un Abrazo
jul 09, 2009 @ 18:59:18
Si, pagamos el sitio pero no la calidad. En este caso el sitio es un “cuatucho” que no caben 10 personas a la vez… es decir, que no te puedes ni sentar. Es entrar, pedir y salir y no me quejo tanto del precio, que también, sino del trato.
jul 09, 2009 @ 20:58:34
Un poco caro, pero es normal. También si te quieres tomar un chocolate con churros en la feria de Sevilla te cuesta un huevo.
De todas formas… MUCHA CARADURA
jul 10, 2009 @ 11:02:22
Quiero puntualizar que creo que lo del papel de periódico no es correcto… Te los ponen en una bolsita u otra según si pagas los 40 centimos o no… que por cierto… me parece un precio excesivo por una bolsa… cuando en un supermercado te las dan por 5 céntimos…
Lo que me parece horrible… es que si un churro es 1-2 centímetros más largos… recorten ese pico… vamos… que la materia prima de eso no valdrá 2 céntimos…
No sé… a mi me ha decepcionado ese sitio.. Es como los restaurantes de menú… que si pides más pan te lo cobran.. es el tipo de sitios a los que yo no vuelvo…