Hace años, a la vuelta de un viaje por los castillos del Rhin (excursión que recomiendo encarecidamente), paramos a visitar la Catedral de Köln (Colonia), en Alemania, una joya de la arquitectura gótica. Desafortunadamente, estaba cerrada, así que sólo pudimos admirarla desde fuera.

El otro día escuché por la radio, que las reliquías de los Tres Reyes Magos, se encuentran precisamente en esta catedral. De hecho, los orígenes de tan enorme y suntuosa edificio, están ligados, a las oleadas de peregrinos que acudían a visitar Köln y venerar las reliquías.

Previamente, en el año 300, las reliquias habían sido rescatadas por la emperatriz Elena (madre del emperador romano Constantino) que las llevó a Constantinopla (actual Estambul) donde permanecieron en un templo ortodoxo por 3 siglos. Posteriormente fueron trasladadas a Milán, en Italia, hasta que en el año 1164 el emperador alemán Federico Barbarroja saqueó la ciudad y las llevó a la ciudad de Colonia.

La catedral comenzó a edificarse en 1248 y se tardó 600 años en finalizarla. Sus torres tienen una altura de 157 metros y es una de las 10 mayores del mundo.

Los cráneos de Melchor, Gaspar y Baltasar están envueltos en seda fina, en tres cajas de terciopelo depositadas en un relicario de 2.20 de longitud, de oro y plata macizos, esmaltes y joyas. Se considera el mayor sarcófago del mundo, de 350 kilos de peso. Hay representaciones en marfil de la Vírgen María, los Tres Reyes Magos y los profetas. La capilla donde se encuentra está presidida por el retablo “La adoración de los Reyes Magos“.