Durante el puente de la constitución, estuvimos visitando Madrid y nos pasamos por El Corte Inglés para ver Cortilandia, el espectáculo que monta todos los años al llegar la Navidad.

Como todos los años, estaba lleno de padres con niños, esperando emocionados que comenzase la música, las luces y el movimiento de los animales.

Lo que me sorprendió es encontrarme en una esquina, y sentado en un pequeño trono al rey Melchor, esperando que los niños se acercaran para escuchar sus peticiones.

Sin embargo, nadie parecía acordarse de él, estaban todos atentos al espectáculo… El gran gigante comercial frente al pobre rey Mago… Y ya veis quién era el vencedor…. Ni el rey parecía entenderlo… A mi me dieron ganas de acercarme y decirle que lo sentía mucho, que alguien como él se merecía más respeto, atención y cariño por parte de niños y adultos…

Pero al final no me atreví… y es que las Navidades no son como antes… y me dió palo que me dijera, que no le importaba, que después de todo, era precisamente ese gran gigante comercial, el que le había llamado para estar ahí.