A todos los que somos del gremio, sobre todo a los que nos dedicamos a la atención al usuario/cliente podemos contar muchas anécdotas que nos ha pasado en el trabajo.

Yo hoy quiero contar la mía, me ocurrió en mi primer trabajo como informático propiamente dicho. La empresa era Lucent Technologies y me contrataron para realizar el inventario de su planta en Tres Cantos (Madrid) y para intentar rescatar el máximo de ordenadores posibles que tenían en un almacén. Ya sabes, intentar montar equipos de piezas sueltas y que funcionen.

Muchas piezas, teclados, ratones, placas base, memorias, discos duros no funcionaban bien, por lo que había que llevarlos al contenedor de basuras (antes no se reciclaba casi nada). Pero para esto tenías que pedir un permiso especial en el departamento de seguridad, pues eran bastante estrictos con las cosas que salían de la planta.

En una de las ocasiones, me disponía a sacar un carro lleno de teclados, solamente teclados, y así lo puse en la hoja de salida. Al pasar por la puerta, el vigilante de seguridad me para y me dice:

-¿Oye, eso es para tirar a la basura? Sí claro, lo llevo al contenedor.
- ¿Y te has asegurado de extraer toda la información? Sí, sí, claro. He formateado todos los teclados uno por uno.
- Muy bien, así me gusta, ya puedes salir.

Te prometo que no me reí en un sólo momento hasta no haber estado fuera de su alcance.