
Alkmaar es un pueblecito holandés que se encuentra en la zona septentrional del país, cerca de su capital Amsterdam.
Entre los meses de abril y septiembre se celebra en la plaza del pueblo la conocida feria del queso. Todos los viernes se celebra un ritual muy curioso. Los porteadores, ataviados con la vestimenta típica llevan los quesos en unas curiosas barquillas a la zona de pesaje, para ser vendidos posteriormente.
Estos porteadores, conocidos con el nombre de veem, son los responsables, como ya he dicho, de mover el queso hasta la Casa del Peso. Cada grupo de hombres lleva un gorro de distinto color (verde, amarillo, rojo o azul) y el jefe de cada grupo es conocido como el “padre del queso”.
Durante la exhibición, los porteadores no paran de correr de una lado a otro de la plaza, llevando su mercancía, que una vez pesada es cargada en unos carros para su transporte.

El lugar se llena de turistas, y me comentaron que hoy día no se vende ni un 10% de la cantidad de queso que se podía llegar a vender antes. Un grupo de chicas pasea entre los turistas, ofreciendo una revista o muestras de queso para probar.

Creo recordar que cada “rueda” de queso, viene a pesar alrededor de los 14 kilos, y transportan 8 cada vez, por lo que si las matemáticas no me fallan, llevan entre los dos veem 112 kilos más o menos.
Como curiosidad, la vez que estuve de visita, sacaron a un hombre del público para que probase a llevar los quesos con un veterano, y le costó lo suyo, no sólo por el peso, sino por que hay que ir muy bien coordinados para transportar la barquilla.

Por último, mencionar que el queso en sí estaba muy rico, de una textura suave, deja un gusto sabroso al paladar. Yo me llevé una cuña a casa.
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