A modo de homenaje (que no de copia, lo prometo) de las miniguias que escribe Albert, quiero incluir una breve guía de la ciudad de Granada, capital de la provincia del mismo nombre que tuve la oportunidad de visitar recientemente.
Granada en sí, Alhambra aparte, es una ciudad fascinante, sobre todo la parte antigua y el barrio del Albaicín, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, con sus casas blancas y sus calles estrechas, sus aljibes y ese olor a azahar procedente de los muchos “cármenes”, hace que el paseo por sus calles tenga un sabor especial y te transporte como a otro mundo de otra época.

La ciudad es ideal para visitarla en un fin de semana largo, es decir, de viernes a domingo, sobre todo para poder visitar la Alhambra tranquilamente, ya que esa parte te puede llevar un día entero.
En esta primera parte de la guía voy a centrarme en la ciudad en sí y en la segunda parte hablaré de la visita a la Alambra, que por sí sola merece una entrada aparte.
A Granada se puede llegar por casi todos lados, por carretera desde Madrid por la A-44, por la A-92 si vas desde el Levante. Tiene un aeropuerto en la cercana población de Santa Fe, y a pocos kilómetros está el puerto de Motril. Por su puesto, dispone también de estación de ferrocarril.
Una vez instalados, el primer día podemos visitar La catedral y la Capilla Real, edificio anexo donde permanece el panteón de los Reyes Católicos, Juana “La loca” y Felipe “el Hermoso”. A la catedral podemos llegar por la cercana Gran Vía de Colon o por la calle Reyes Católicos. El precio de la visita para la catedral es de 3,5€, el mismo que para la Capilla Real.
La Catedral de la Anunciación es un edificio renacentista del siglo XVI. La fachada principal es de estilo barroco y en su interior destacan las capillas laterales y sus enormes columnas corintias y sobre todo el altar mayor. Además cuenta con un museo de orfebrería religiosa.
La Capilla Real, es un edificio anexo a la Catedral mandado edificar por los Reyes Católicos para su sepultura. Es de un estilo gótico tardío. En su interior podemos destacar el retablo de la Santa Cruz y por supuesto los mausoleos, obra de Domenico Fancelli y de Bartolomé Ordoñez.
Cuando hayamos finalizado la visita, podemos pasear por las cercanas calles llenas de tiendas donde no podemos evitar sentirnos como si estuviéramos en Túnez o Turquía. Visitar la cercana plaza de Bib-Rambla o acercarnos a la calle Calderería Nueva y degustar un té en cualquiera de sus teterías.

Cerca de allí, bajando por la calle Calderería Vieja, nos topamos con la Plaza Nueva, lugar donde comienza uno de los paseos más bonitos que yo he conocido. Se llama el paseo de los tristes, que al pié de la Alhambra y a orillas del río Darro nos lleva al barrio del Albaicín.
Ahora hay que perderse, literalmente, por sus estrechas calles, disfrutando simplemente con el paseo, para encontrarnos, de vez en cuando, con alguno de los miradores que hay en la zona. Sobre todo el conocido y concurrido mirador de San Nicolás. Sabrás que has llegado a el, no solo por las vistas, sino por el ambiente que hay en su plaza, llena de gente a casi todas horas contemplando fascinados la Alhambra y un poco más allá Sierra Nevada. La visita nocturna a este mirador es obligada.

Pero si quieres ver la famosa puesta de sol, necesitas ir al mirador de San Cristóbal, situado cerca de las murallas del Albaicín, ya que desde el otro mirador, con los edificios, no se puede ver tan bien el horizonte.
En cuanto a comer o cenar, yo recomiendo los bares de tapas, pero no los que te pueden comentar en la oficina de turismo, sino los que hay en cualquier bocacalle de la plaza Trinidad que está muy cerca de la catedral, bajando por la calle Capuchinos.

Fabricado en cocodrilo y oro, sólo se han fabricado 4 y aún están disponibles.$15.000
Aunque parece pequeño, cabe hasta un mini portátil. $28.990
Bolsa Porosus. $30.000
Fabricado con piel de chinchilla.$38.000
Fabricado en piel de cocodrilo morado. $38.000





Últimos comentarios