Divertido episodio de Enjuto Mojamuto en Muchachada Nui de ayer miércoles. Menuda pelea entre I love you y el Panda
Archivo de 24 Abril 2008
Me gustaría compartir una serie de relatos extraídos de La venta de Millás, una sección dentro del programa La ventana, en la cadena Ser, que dirige Gemma Nierga.
Son una serie de relatos cortos escrito por los oyentes del programa, con la única condición de que sean verdaderos.
Espero que os guste y querría conocer vuestra opinión.
Mi hijo es una persona con discapacidad intelectual y con una capacidad deslumbrante de razonamiento lógico.
Ha conocido a un cura que, entre otras cosas, le ha preguntado: ¿Tú, cuando seas mayor, querrás ayudarme a decir misa?
No, le ha contestado cargado de razón, cuando sea mayor no, ahora.
Y con mucho cuidado y vocalizando mucho le ha repetido varias veces: mi-sa, mi-sa, mi-sa.
Estaba sentada acabando mi cerveza. Delante de mí una pareja reía mientras él pagaba la cuenta. Recoge el cambio y deja unas monedas. Ella se levanta riendo y sale antes que él; Antes de abandonar la mesa, él la mira, se da la vuelta, y recoge las monedas del platillo.
Estábamos comprando una mesa para el comedor de nuestra nueva casa. Entre mueble y mueble, levanté la vista y en un espejo vi a mi madre.
El otro día volví a hablar con mi madre de eso de que me gusten las mujeres. Después de un rato charlando me preguntó: “¿Tú por qué crees que nos hemos tomado tan bien lo tuyo?”. Le dije que no sabía, que porque son de izquierdas y normales. Ella me dijo: “Ya”. No recuerdo el resto de la conversación. Y le sigo dando vueltas.
Es sábado. Son las ocho de la mañana. Mi hija se despierta y viene a nuestra cama. Dice: “tengo pipi”. Me hago el dormido para que mi mujer la acompañe al lavabo. Mi mujer también finge dormir. Me levanto y la acompaño. Tengo que ensayar más, siempre me levanto yo.
El martes mi hija de 11 años tuvo su audición de piano. Tocaba a Bach bárbaramente cuando su dedo tocó tecla indebida y…se bloqueó. Intento uno, intento dos, intento tres. “Se va a levantar y abandona”, pensé. Pero, demostrando gran valentía, respiró y continuó.Cuando por fin se sentó en su puesto, lloró silenciosamente, sin que se notara. Yo lo pasé fatal.
Esta mañana me he visto encerrado en un atasco, contrariado por las prisas he hecho un gesto de rabia al volante y he lanzado un grito en silencio. Al mirar por el cristal de mi ventanilla, en el coche de al lado una preciosa mujer rubia de unos 45 años me miraba. Hemos mantenido la mirada el uno en el otro. Se me ha hecho eterna. Cuando los coches arrancaban de nuevo, ella me ha hecho un gesto de complicidad o de despedida. Ha sido mi mas corta relacción. Me he enamorado.

Si conoces a alguien que tenga un despacho quizá puedas regalarle estos altavoces que a su vez son un marco de fotos, de esta forma los altavoces del ordenador quedarán más discretamente ocultos y a su vez se puede poner la foto de la familia. También sirven para tenerlos en casa
Se conectan al ordenador vía USB por lo que resulta muy sencilla su instalación. Se venden en Brookstone por $50.
Vía: OH Gizmo
A modo de homenaje (que no de copia, lo prometo) de las miniguias que escribe Albert, quiero incluir una breve guía de la ciudad de Granada, capital de la provincia del mismo nombre que tuve la oportunidad de visitar recientemente.
Granada en sí, Alhambra aparte, es una ciudad fascinante, sobre todo la parte antigua y el barrio del Albaicín, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, con sus casas blancas y sus calles estrechas, sus aljibes y ese olor a azahar procedente de los muchos “cármenes”, hace que el paseo por sus calles tenga un sabor especial y te transporte como a otro mundo de otra época.

La ciudad es ideal para visitarla en un fin de semana largo, es decir, de viernes a domingo, sobre todo para poder visitar la Alhambra tranquilamente, ya que esa parte te puede llevar un día entero.
En esta primera parte de la guía voy a centrarme en la ciudad en sí y en la segunda parte hablaré de la visita a la Alambra, que por sí sola merece una entrada aparte.
A Granada se puede llegar por casi todos lados, por carretera desde Madrid por la A-44, por la A-92 si vas desde el Levante. Tiene un aeropuerto en la cercana población de Santa Fe, y a pocos kilómetros está el puerto de Motril. Por su puesto, dispone también de estación de ferrocarril.
Una vez instalados, el primer día podemos visitar La catedral y la Capilla Real, edificio anexo donde permanece el panteón de los Reyes Católicos, Juana “La loca” y Felipe “el Hermoso”. A la catedral podemos llegar por la cercana Gran Vía de Colon o por la calle Reyes Católicos. El precio de la visita para la catedral es de 3,5€, el mismo que para la Capilla Real.
La Catedral de la Anunciación es un edificio renacentista del siglo XVI. La fachada principal es de estilo barroco y en su interior destacan las capillas laterales y sus enormes columnas corintias y sobre todo el altar mayor. Además cuenta con un museo de orfebrería religiosa.
La Capilla Real, es un edificio anexo a la Catedral mandado edificar por los Reyes Católicos para su sepultura. Es de un estilo gótico tardío. En su interior podemos destacar el retablo de la Santa Cruz y por supuesto los mausoleos, obra de Domenico Fancelli y de Bartolomé Ordoñez.
Cuando hayamos finalizado la visita, podemos pasear por las cercanas calles llenas de tiendas donde no podemos evitar sentirnos como si estuviéramos en Túnez o Turquía. Visitar la cercana plaza de Bib-Rambla o acercarnos a la calle Calderería Nueva y degustar un té en cualquiera de sus teterías.

Cerca de allí, bajando por la calle Calderería Vieja, nos topamos con la Plaza Nueva, lugar donde comienza uno de los paseos más bonitos que yo he conocido. Se llama el paseo de los tristes, que al pié de la Alhambra y a orillas del río Darro nos lleva al barrio del Albaicín.
Ahora hay que perderse, literalmente, por sus estrechas calles, disfrutando simplemente con el paseo, para encontrarnos, de vez en cuando, con alguno de los miradores que hay en la zona. Sobre todo el conocido y concurrido mirador de San Nicolás. Sabrás que has llegado a el, no solo por las vistas, sino por el ambiente que hay en su plaza, llena de gente a casi todas horas contemplando fascinados la Alhambra y un poco más allá Sierra Nevada. La visita nocturna a este mirador es obligada.

Pero si quieres ver la famosa puesta de sol, necesitas ir al mirador de San Cristóbal, situado cerca de las murallas del Albaicín, ya que desde el otro mirador, con los edificios, no se puede ver tan bien el horizonte.
En cuanto a comer o cenar, yo recomiendo los bares de tapas, pero no los que te pueden comentar en la oficina de turismo, sino los que hay en cualquier bocacalle de la plaza Trinidad que está muy cerca de la catedral, bajando por la calle Capuchinos.




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