Siempre es una mala noticia incluir el fallecimiento de alguien tan querido como Chema, el panadero de barrio sésamo, que los que son de mi edad seguro que recuerdan con cariño.
Juan Ramón Sánchez, que así se llamaba, estaba casado con la actriz Chelo Vivares (Espinete, en la serie), y falleció el jueves pasado de un cáncer de pulmón que le diagnosticaron en semana santa.
Os dejo con el vídeo de su última aparición en televisión.
Ayer se dio por finalizada la décima edición de la semana del pintxo de navarra, donde como ya informé en su momento 102 establecimientos iban a servir 204 pinchos (dos por local) de degustación a sus clientes.
El sábado Belagua y yo estuvimos en un par de bares de Pamplona dando buena cuenta de estas delicias en miniatura. En primero fue el Bar José Luis, en la Avenida Bayona 45 donde nos sirvieron “Saca de morcilla con crema de alubias de Puente y lazo de Piquillo” y “Rissoto de rabo de ternera sobre base de verduras frescas de Navarra”.
Nos gustó mucho este primera degustación, el primer pintxo eran unos saquitos de pasta filo rellenos de morcilla, con una salsa de alubias y otra de pimientos del piquillo. En el segundo, el rissoto estaba en su punto con la verdura y el rabo de ternera por encima donde el conjunto tenía un gusto exquisito.
Ya en la segunda, el nivel bajó un poco tanto en la degustación como en la presentación del plato. Nos sirvieron una “Tostada de solomillo, queso Idiazabal y membrillo, con reducción de Pedro Ximénez” y ” Txapela de piquillo a la albahaca”. en el bar Cocktelería Long Island, en el Paseo de Nájera 11. La tostada era una rebanada de pan tostado con virutas de queso Idiazabal y dos laminas de membrillo. No daba mucho de si al degustarlo.
El segundo pintxo consistía de unas alcachofas crujientes cubiertas por un pimiento del piquillo y unos toques de albahaca que, esta vez si, estaba delicioso.
Estábamos tan entusiasmados con la idea de probar estos pintxos, que a pesar de que llevaba la cámara se me olvidó por completo hacer la foto para incluir a esta crónica. Pero lo que si me llamó la atención fue el ticket que nos dieron en el Long Island, ya que al final del mismo vimos un mensaje un tanto curioso.
No se si es el primero, pero como se ponga de moda, hasta yo mismo por unos euros vendía mi cuenta .
Parece ser que Andrew Baron, que así se llama el dueño de la cuenta, no se siente realizado y no está siguiendo el camino que deseaba, pero claro, lo siente por los miles de seguidores que tiene (hasta hoy 1.484), y no desea cerrarla, pero si que otro la gestione, pagando claro.
Él, mientras, se abrirá otra cuenta, y a vivir que son dos días. Cuando también se canse de ella, la pondrá a la venta. Ahora mismo el precio alcanza los $465, con todos los seguidores incluidos, que si yo fuera uno de ellos, bloqueaba ese usuario inmediatamente, porque a mi me puede interesar lo que haga una persona, pero no otra distinta que haya comprado la cuenta.
No se le puede reprochar nada, la verdad, se le ha ocurrido, lo ha puesto en eBay y la gente está pujando, así que aparte de se un poco caradura, supongo que es otro modo de ganar dinero con Internet.
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