Cuenta la leyenda que en el puebo de Zugarramurdi, en unas cuevas cercanas, se reunían un grupo de brujas de la zona a encontrarse con el diablo, en forma de macho cabrío, celebrando ritos y fiestas. Lo que es llamado el Akelarre.
Akelarre significa prado del cabrón (macho de la cabra), y proviene de un pequeño prado cerca de las cuevas donde se celebraban estas reuniones de brujas.
Pero la leyenda dio paso a un auto de fe promulgado en Logroño en 1610 por la Santa Inquisición, en donde se acusaba a unas cuarenta mujeres de practicar la brujería y doce de ellas fueron condenadas a la hoguera. Las acusaciones como casi siempre pasaba en aquella época, se basaban en falsas acusaciones y en testimonios de supersticiosos que creían que con el mal de ojo perderían todas sus cosechas.
Actualmente en las cuevas cercanas a Zugarramurdi se celebran unas fiestas de culto al fuego en el solsticio de verano (18 de agosto) con una comida popular llamada Zikiro-yate.






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