Intentando dar respuesta a una demanda cada vez mayor, de ritos funerarios más integrados y respetuosos con el Medio Ambiente, ha surgido en España, en el Pirineo de Lleida, el Valle del Silencio, un cementerio totalmente natural, gestionado por la asociación ecologista Lasala, en la comarca de La Garrotxa.
Y lo es, porque no están permitidas las lápidas, ni las cruces, ni las fotos. Ni siquiera depositar objetos como fotos, piedras o flores. Las cenizas del difunto son enterradas bajo un árbol, cerca de sus raíces y se señalan únicamente por una pequeña placa y sus coordenadas GPS. El árbol puede ser uno ya existente (se pueden enterrar hasta 10 personas), se puede plantar uno nuevo, o incluso puede ser plantado durante la vida de la persona.
El cementerio es aconfesional y permite la celebración de rituales funerarios de carácter laico o religioso. Algunos ejemplos serían la celebración de una misa católica, en la iglesia de Santa Maria d’Escales, del siglo X y situada en el centro del cementerio, la realización de ritos budistas o rituales de tradición chamánica.
Según la propia web del Valle del Silencio, con esta iniciativa nos sumamos a otros países europeos como Inglaterra, Holanda, Suiza, Austria y Alemania, que ya cuentan con cementerios naturales. Por ejemplo en Alemania, en los últimos 5 años se han creado unos 70 cementerios basados en enterrar las cenizas bajo un árbol.
Leído en: Pirineos





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